By Bridgett Novak
NUEVA YORK (Reuters Health) - Las mujeres que están en
tratamientos de reproducción asistida pueden autosupervisar la
fase folicular por vía endovaginal con la misma efectividad que
lo hace el personal médico.
Durante la etapa de estimulación ovárica, se realizan
sonogramas vaginales para determinar la cantidad y el tamaño de
los folículos de las pacientes. Esto sirve para ajustar la dosis
diaria de gonadotropinas y saber cuándo hay que aplicar las
inyecciones de HCG. También se detectan los signos tempranos del
síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).
El equipo de Jan Gerris, del Hospital de la Universidad de
Gante, Bélgica, convocó a 123 mujeres, menores de 41 años, con
dos ovarios y que estaban bajo tratamiento con el método ICSI
(inyección intracitoplasmática de espermatozoides).
Al azar, se las organizó en dos grupos: 59 aprendieron a
utilizar un equipo de televigilancia endovaginal (SOET, por su
sigla en inglés) y un profesional de la salud les realizó
ultrasonografías endovaginales (no SOET) a otras 62 mujeres.
Ambos grupos tenían características similares (edad, edad de la
pareja, IMC, tabaquismo y tiempo de subfertilidad).
Las pacientes que utilizaron el SOET aprendieron a utilizar
una sonda vaginal de sonografía para registrar imágenes en 2D
del útero y los ovarios que transmitieron por una computadora
portátil equipada con un software especial, que desarrolló el
Departamento de Ingeniería de la universidad y de Laborie,
Canadá.
Los autores interpretaban las imágenes y les indicaban a las
pacientes continuar o ajustar la terapia hormonal, además de
programar el siguiente sonograma. Si los folículos estaban
maduros, se programaba la inyección de HCG y la paciente
devolvía la computadora.
Los resultados clínicos fueron estadísticamente similares
entre los grupos. La cantidad promedio de oocitos en metafase II
detectada por ultrasonido fue ocho en las usuarias del SOET y
siete en el otro grupo. El 25 por ciento de las usuarias del
SOET quedó embarazada, versus el 26 por ciento del grupo
control.
Las participantes evaluaron el nivel de satisfacción propio
y de sus parejas con el proceso, la percepción de
empoderamiento, la participación activa de la pareja, el nivel
de estrés y la preocupación con el nivel de discreción.
Las usuarias del SOET siempre calificaron cinco de esos
apartados más positivamente que las otras mujeres.
El estrés fue la excepción: casi todas las participantes
habían padecido estrés durante el proceso de monitoreo folicular
y la estimulación ovárica, la organización y la logística, y el
uso de una técnica nueva. Las usuarias del SOET comentaron que
el estrés disminuyó tras aprender a utilizar la sonda y
visualizar mejor los folículos.
El costo promedio de cada intento con el SOET (455 euros)
fue la mitad del enfoque no SOET (894 euros). Eso incluye la
pérdida de productividad y los costos de traslados al centro que
fueron mucho más altos en el grupo control (no SOET).
Aunque los autores habían considerado una muestra más
grande, consideran que los resultados sirven para demostrar que
el SOET es tan efectivo como el enfoque no SOET para el
monitoreo de la estimulación ovárica en las pacientes bajo
tratamiento de fertilidad y con la mitad de costo.
El equipo no hizo comentarios sobre el estudio.
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