Mohamed Abdelkader
Trípoli, 4 ago (EFE).- El nuevo Parlamento libio, elegido el pasado 25 de junio, celebró hoy su primera sesión oficial en la ciudad noroccidental de Tobruk, lejos de la capital, donde la violencia ha forzado la huida de miles de personas y la salida de numerosas misiones diplomáticas.
Reunidos en un hotel de esa localidad cercana a la frontera egipcia y rodeados de intensas medidas de seguridad, los diputados inauguraron la primera sesión de la nueva Asamblea Legislativa, denominada Congreso de los Diputados, tras escuchar unos versículos del Corán y cantar el himno nacional, como suele ser tradicional en numerosos países de religión musulmana.
La reunión, celebrada dos días después de que 160 diputados se dieran cita en Tobruk en una "sesión consultiva" en la que estudiaron el papel que debe desempeñar el nuevo Congreso en la estabilización del país, fue abierta por el vicepresidente primero del anterior Parlamento, Azeldin al Awami.
En su intervención, Al Awami insistió en la necesidad de mantener la unidad de la patria y dejar de lado las diferencias que obstaculizan el avance hacia la democracia.
Tras Al Awami tomó la palabra el presidente del encuentro de hoy, el diputado de más edad, Abu Baker Buira, quien advirtió de que "el mundo sufrirá" las consecuencias de esta crisis y de la anarquía en Libia, si no se alcanza una solución.
Instó a todas las milicias levantadas en armas a cesar los combates y a actuar con "calma y sabiduría".
A pesar de reconocer la gravedad de la situación, el presidente interino declaró que "Libia no es un Estado fracasado como lo califican algunos y muy pronto se convertirá, con el permiso de Alá, en un Estado modélico", gracias a sus capacidades.
La Unión Europea (UE) ha expresado su satisfacción por la celebración de la reunión del nuevo Congreso de los Diputados libio y la ha calificado de un "paso muy importante" hacia la democracia.
"Este es un paso muy importante hacia la puesta en marcha de nuevo de la transición democrática en Libia y para ayudar a restaurar la ley y el orden en el país", señaló en un comunicado un portavoz del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE).
Paralelamente a la sesión de hoy, en la que los legisladores juraron su cargo, en Trípoli el presidente del antiguo Congreso Nacional, el islamista Nuri Abu Sahmin, destacó la necesidad de que la próxima reunión tenga lugar en la capital.
Trípoli es escenario desde el pasado 13 de julio de choques armados entre dos milicias rivales que luchan por el control del aeropuerto internacional, que han costado la vida a cerca de 200 personas y han forzado la huida de miles de ellas.
Las milicias de la localidad de Misrata, a 200 kilómetros al este de la capital, lanzaron la operación Al Fayer (Amanecer), con la intención de arrebatar el control del aeródromo a los grupos de Zintán, a 170 kilómetros al suroeste de Trípoli.
La Cruz Roja Internacional informó hoy de que entre 2.000 y 2.500 familias han abandonado la zona de los combates, que tienen lugar en el sur de la capital y en los que se está empleando armamento medio y pesado, en dirección hacia otros barrios o localidades cercanas.
Estos choques han provocado un agravamiento de la situación, deteriorada gravemente desde el pasado mayo, cuando en Bengasi, la segunda ciudad más importante del país, hombres fieles al general retirado Jalifa Hafter, quien no reconoce la autoridad del Parlamento, lanzaron una ofensiva contra varias milicias islamistas y yihadistas.
Ante la cada vez mayor tensión e inseguridad, numerosos países han comenzado en los últimos días a evacuar a sus ciudadanos y a retirar a su personal diplomático.
Ayer, unos cien británicos salieron del país a bordo de una fragata de la Fuerza Naval del Reino Unido, mientras continúa el éxodo de la numerosa comunidad de egipcios a través del vecino Túnez.
Hasta ayer, 6.000 ciudadanos de este país habían regresado a Egipto en avión gracias a un puente aéreo establecido entre la isla tunecina de Yerba y El Cairo. EFE
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