DEL ARTE URBANO A LEON FERRARI EN TECNOPOLIS
Buenos Aires, 22 de julio (Télam, por Milena Heinrich).- Una vez más el arte se impone en Tecnópolis con un poderoso circuito que se pasea entre murales, esculturas, exposiciones, intervenciones y videoinstalaciones de artistas de la talla de Marcos López y León Ferrari, una renovada apuesta en Villa Martelli que acerca un poco más las obras al público y experimenta el desafío de la megaescala.
La imagen de un trabajador se abre paso por el suelo de la explanada del ingreso principal al Parque del Bicentenario, si se mira de cerca neumáticos, hierros, vidrios y maderas son los materiales que recubren a la enorme figura creada por Nushi Muntaabski, en una intervención de tipo simbólica que hace parada en la industria argentina de la década del 40.
La obra de Muntaabski es tan sólo la primera propuesta de este recorrido por la mega muestra de arte, ciencia y tecnología, en cuya cuarta edición se dan cita una variada cantidad de artistas, que atraviesan generaciones, disciplinas y géneros, muchos de ellos convocados especialmente para crear proyectos de gran tamaño.
En gran escala y a lo alto se impone la antena de alta tensión que simula un enorme robot multicolor - fabricada por el grupo industrial Eling y resignificada artísticamente por el Grupo Doma- no sólo un punto de referencia obligada por su ubicación sino también el protector del predio. Cuando el sol empieza a bajar, las luces animan y dan vida a esa enorme silueta de acero.
De aquí para allá, entre paredones grafiteados o pinturas desplegadas por el piso, dos instalaciones al aire libre captan la atención del público, son espacio de descanso y escenario de flashes. La primera es "Ornella y Samo", de Martín Di Girolamo, una potente escultura que se levanta inmaculada con un joven que carga en sus hombros a una chica.
La otra es "La fuente" del santafesino Marcos López, una escultura con un simulado pato inflable como protagonista principal, que parece evocar una postal del 17 de octubre de 1945 en la Plaza de Mayo, sólo que esta vez no son descamisados sino oficinistas del siglo XXI.
También de López se puede ver su famoso mural fotográfico de santos populares latinoamericanos que se impone a lo alto con un gaucho gil, una virgen María o la Madre Teresa de Calcuta escoltados por velas y estampillas, y "El Ekeko", una obra basada en esa antigua deidad mitológica del altiplano.
En una suerte de diálogo con los "Santos Populares", sobrevuela León Ferrari (1920-2013) con una selección de su serie "Planetas" y otras obras colgantes de fuerte belleza estética, mientras que en frente pende sobre el techo un enorme caleidoscopio espejado del venezolano radicado en París Carlos Cruz Diez, cuyos reflejos y colores van cambiando a medida que se transita por allí.
Al aire libre, en la Plaza de la Memoria, la imagen de Adolf Hitler y Jorge Rafael Videla como un paralelismo entre la Alemania Nazi y la Argentina dictatorial de 1976-1983 proponen un recorrido por la serie "Nosotros no sabíamos" y "Nunca más" también de León Ferrari, que exhibe en gigantografías recortes de diarios acompañados por dibujos que el artista recopiló a modo de denuncia.
Además, esta cuarta edición de Tecnópolis rinde homenaje a Gyula Kosice, artista y escultor, precursor del arte cinético en nuestro país y nombre de la vanguardia argentina, y para acercarlo más a la gente se puede ver una exposición que reúne algunas de sus obras más relevantes, acompañadas por imágenes de su vida.
Mención aparte merece el Espacio Joven, que además de sucederse entre manifestaciones urbanas como "parkour" (salto urbano) o espectáculos de rima, ofrece arte en vivo, con artistas que realizan sus grafitis en tiempo real frente al público y un sector especialmente diseñado para que los visitantes se sumen a la creación de estampar obras de arte en prendas, parches, banderas y bolsas.
Al igual que en el galpón para los más jóvenes, los talleres de arte para los más pequeños se repiten a lo largo y ancho del predio de Villa Martelli, con espacios destinados para dibujar, pintar, estampar, jugar con plastilinas así como crear collages con infinidad de materiales.
También las palabras se hacen lugar en Tecnópolis a través de la calle principal de la entrada de General Paz y Constituyentes, una seguidilla de letreros con palabras como "cambalache" y "ananá" se suceden al aire libre, reflejando los vocablos más representativos del lunfardo, cocoliche o expresiones populares de la cultura argentina.
De las palabras a los escritores: al lado de la nave de la ciencia una exposición irrumpe con ilustraciones y frases de Victoria Ocampo, Francisco "Paco" Urondo, Alfonsina Storni, Mariano Moreno, Ricardo Rojas, Adolfo Bioy Casares y Héctor Tizón, entre otros tantos de los autores homenajeados del pensamiento nacional.
Obras de artistas como el gran Ferrari, al que se le suman los nombres de Graciela Sacco, Leandro Erlich, Daniel Joglar o Pablo Siquier, junto a talleres de arte en cada rincón, estímulos visuales en cada pared e instalaciones que irrumpen para ser habitadas, sorprenden en una nueva edición de Tecnópolis, que una vez más propone al arte como motor de conocimiento. (Télam).-
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