martes, 22 de julio de 2014

Horror: fue a bailar a una cuadra del Congreso y la violaron cuatro hombres

Entre las penumbras, el cambio de luces, el dolor y el terror del ultraje del que era víctima, Camila gritaba. Pedía ayuda a los gritos. Y nadie la escuchó. Tiene 19 años y fue a bailar con amigas a un boliche a una cuadra del Congreso. El sábado a la madrugada, fue violada por cuatro hombres. Los estudios médicos legales posteriores constataron lesiones genitales y excoriaciones en las rodillas, señales del abuso. Las otras consecuencias, las psicológicas, no se las borrará nunca. Llevará esa marca para siempre.
Ayer, la Justicia ordenó el allanamiento del local en busca de alguna prueba y de indicios que conduzcan la investigación hacia los violadores. También se aprestaba a identificar y citar a declarar a los patovicas del lugar, a los que Camila acudió para clamar ayuda, los que, según ella denunció, se le rieron en la cara y no le prestaron atención.
Había ido a La Negra/Le Click con tres amigas. Celebraban el cumpleaños de una de ellas en esa fiesta convocada por Facebook y conocida como Alternativ@. Apenas entró, vio que una persona le practicaba sexo oral a otra, según le contó luego a su abogado. A las cinco de la mañana, según relató Camila a los medios ayer, de espaldas a las cámaras para no ponerle su imagen al tormento vivido, un hombre de ojos celestes y pelo oscuro la tomó fuerte del brazo y la arrastró, en el segundo piso del boliche situado en Rivadavia 1910.
"Íbamos en fila y yo era la última. En ese momento, un hombre me agarró del brazo y me empezó a besar por la fuerza. Yo le decía que no quería. Me empezó a agarrar fuerte y yo quería zafarme de él y no podía. Me agarró en una esquina y me llevó a un rincón oscuro. Ahí me empujó y me tiró al piso, me puso en cuatro patas y me violó. Después vinieron tres amigos de él y también me violaron", dijo, sin poder parar de llorar.
"Escuchaba murmullos y sonidos entre ellos. Yo gritaba con todas mis fuerzas, gritaba un montón y nadie me hacía caso. Había gente, pero en ese lugar donde me llevó estaba todo oscuro. No sé si no se daban cuenta, sólo sé que gritaba muy fuerte. Tengo todas las rodillas lastimadas", narró sin pausa, como si contándolo así pudiera exorcizar el drama.
Después de haberla violado, el que inició todo la "ayudó" a levantarse y a ponerse bien las calzas. "Él me decía «ahora te vas a callar y te vas a calmar»", contó Camila, entre llantos. "Yo le decía: «Por favor no me golpees más, yo no voy a decir nada»."
La música atronaba, y el juego de luces confundía. Y ella gritaba, y nadie reparó en el horror que transcurría allí, en plena fiesta. "Yo gritaba «por favor, me violaron, ayúdenme», y la gente pasaba y nadie me ayudaba. No sé si no me creían o qué. Era la primera vez que iba a un lugar así... había gente de toda índole, gente rara."
Doblemente abandonada
Agregó Camila que como "hacía mucho quilombo" con sus gritos, varios jóvenes la llevaron a la salida del local y allí tampoco la socorrieron los empleados de seguridad.
"Cuando estaba afuera le pedí ayuda al patovica. Era robusto, pelado y tenía ropa negra. Le pedí ayuda y nadie me hizo caso", dijo por último la joven, antes de quebrarse en llanto y no poder continuar con su charla con la prensa en la sede de la Asociación de Víctimas de Violaciones (Avivi), adonde llegó para recibir contención y asesoramiento.
Tras el ataque, Camila pudo comunicarse con su familia, que rápidamente llegó para socorrerla desde Virreyes, donde vive. "Lo primero que hicieron fue trasladarla al hospital Fiorito. Luego de hacer la denuncia en la comisaría 6», el cuerpo médico forense advirtió las lesiones, que incluyen un desgarro en la zona genital", explicó el abogado de la chica, Andrés Bonicalzi.
El abogado de la chica dijo, sobre el desprecio hacia Camila tras la violación. "El trato por parte de los empleados del local fue muy desdeñable. Intenté ponerme en contacto con los organizadores y con los dueños del lugar, pero no tuve éxito."
Cuando el desgarrador relato de Camila ya se había convertido en la noticia del día, la Justicia actuó. La fiscal Graciela Gils Carbó ordenó el allanamiento del boliche, que se realizó ayer a la tarde. Anoche no había trascendido si se había obtenido algún elemento indiciario que orientara la investigación. No es un dato menor que a la noche siguiente de la violación en el lugar hubiera otra fiesta masiva.
Sí había más expectativa con las imágenes que pudieron haber registrado las cámaras de seguridad que se encuentran en la puerta de acceso al boliche; la policía había pedido ayer mismo las grabaciones. Fuentes judiciales explicaron que Gils Carbó también pidió a los dueños del local el listado del personal de seguridad que trabajó durante la noche del viernes y la madrugada del sábado.
Ayer, en la página de Facebook que promociona la fiesta Alternativ@ decía: "Estamos al tanto del hecho ocurrido y estamos tan preocupados como ustedes, dejemos que la Justicia investigue como corresponda y POR FAVOR si alguien vio o sabe algo no dude en comunicarse para aclarar los hechos".

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