Fue en octubre de 2013 cuando Ever Demaldé, un joven de 27 años, le dijo a su madre que viajaría a Rosario con el objetivo de darle a Marcelo Bielsa una carta que había escrito de su puño y letra. "Mamá, le escribí una carta y me gustaría que me diera un minuto para tomar un café y charlar. Ahora que tengo que ir a llevársela". Así empezó la historia.
La anécdota, narrada en el diario Los Andes de Junín por Juan Azor, cuenta que siete meses después, el 1° de mayo de este año, el teléfono sonó en la casa de la familia Demaldé: "Buen día Ever, ¿cómo le va?". La voz no era otra que la de Marcelo Bielsa, quien continuó: "Lo quería invitar a tomar un curso intensivo con mi equipo de trabajo acá, en Rosario. ¿Usted puede viajar?".
Ever Demaldé es un ciudadano de la ciudad bonaerense de Junín, que entrena categorías menores de fútbol en distintos clubes barriales, amante del fútbol y fanático del "Loco".

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